Mascotas en la Comunidad

¿Problemas con las mascotas de la comunidad? ¿Ladridos a altas horas de la noche? ¿Destrozos y suciedades en las zonas comunes?

Si está pensando en intentar prohibirle a algún vecino que conviva con mascotas, esto hoy en día es imposible. Sólo se podría evitar en el caso de que la persona que disponga de mascota sea alquilado, y el propietario le vete la entrada  al inmueble a cualquier tipo de mascota; en caso contrario, siendo la persona propietaria del inmueble, podrá convivir con cualquier tipo de mascotas.

El único remedio contra los problemas causados por las mascotas de vecinos es, o bien llegar a una solución pacífica, en el que la persona que convive con una mascota realice una serie de  pautas para no causar problemas a la comunidad:

 

  • Excrementos: en caso de que cualquier animal deposite sus necesidades dentro de las zonas comunes, principalmente perros, el/la dueño/a estará obligado a recogerlo de inmediato.

 

  • Zonas comunes: debido a las diferentes fobias que pueden presentar los vecinos a distintos animales, así cómo el carácter agresivo de algunos de ellos, deberán tomarse las medidas necesarias para no causar problemas a los vecinos, como por ejemplo el uso de la correa.

 

  • Bozal: este elemento causa cierta polémica, debido a que sólo está obligado a animales que se consideren peligroso (también obligando la correspondiente licencia). Sin embargo dentro de los elementos comunes, por motivos mencionados en el punto anterior, como la fobia, el Administrador de Fincas puede recoger en las normas de régimen interior, aprobada por mayoría, el uso de bozal en todas las situaciones.

 

  • Ruidos: el dueño de las diferentes mascotas que puedan causar ruidos a altas horas de la noche, o de manera repetida durante el día, deberá solucionarlo. Al igual que se aplica la ley para estos casos con las personas y sobrepasar el límite de decibelios, también se aplica para los animales que convivan en la misma comunidad de vecinos, es decir, que causen ruidos demasiado altos puede suponer una denuncia por parte de la comunidad.

 

  • Uso del ascensor: no hay ninguna obligación en este caso, pero cuando se produce el encuentro entre el dueño y su mascota con algún vecino para subir o bajar en ascensor, lo mas normal es que éste primero espere y deje pasar a la otra persona, y así evitar problemas con posibles vecinos alérgicos, con fobia o con mascotas agresivas.

 

  • Variedad de animales: dentro del inmueble se podrá permitir un máximo de animales (varía según la C.A.). Para el resto de casos que lo superen, se tienen que dar unas condiciones higiénico-sanitarias y la obtención de la correspondiente licencia por posesión de un núcleo zoológico.

 

O bien aplicado el art. 7 de la LPH (Ley de Propiedad Horizontal), que redacta lo siguiente:

 

“Al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.

El Presidente de la comunidad, a iniciativa propia o de cualesquiera de los propietarios u ocupantes, requerirá a quien realice las actividades prohibidas por este apartado la inmediata cesación de las mismas, bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales procedentes.

Si el infractor persistiere en su conducta el Presidente, previa autorización de la Junta de propietarios, debidamente convocada al efecto, podrá entablar contra él acción de cesación que, en lo no previsto expresamente por este artículo, se sustanciará a través del juicio ordinario.

Presentada la demanda, acompañada de la acreditación del requerimiento fehaciente al infractor y de la certificación del acuerdo adoptado por la Junta de propietarios, el Juez podrá acordar con carácter cautelar la cesación inmediata de la actividad prohibida, bajo apercibimiento de incurrir en delito de desobediencia. Podrá adoptar, asimismo, cuantas medidas cautelares fueran precisas para asegurar la efectividad de la orden de cesación. La demanda habrá de dirigirse contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda o local.

Si la sentencia fuese estimatoria, podrá disponer, además de la cesación definitiva de la actividad prohibida y la indemnización de daños y perjuicios que proceda, la privación del derecho al uso de la vivienda o local por tiempo no superior a tres años, en función de la gravedad de la infracción y de los perjuicios ocasionados a la comunidad. Si el infractor no fuese el propietario, la sentencia podrá declarar extinguidos definitivamente todos sus derechos relativos a la vivienda o local, así como su inmediato lanzamiento.”

 

Si incumple algunas de estas pautas, el presidente de la comunidad le tendrá que enviar una notificación oficial (especialmente burofax) avisando de que corrija este comportamiento. En caso de que no lo haga, la junta de propietarios puede aprobar que se inicien acciones judiciales y solicitar una indemnización por daños y perjuicios. También, la comunidad podría pedir una intervención administrativa para que comprueben los hechos denunciados y se encarguen de hacer cumplir las ordenanzas.

Imagen: freepik

By |2019-05-17T09:56:04+02:00mayo 17th, 2019|Sin categoría|
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